sábado, 9 de febrero de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
miércoles, 6 de febrero de 2013
¿Cómo manejar asertivamente la conducta de mis alumnos en el aula?
Caso 1Cristina no quiere trabajar
Estrategia. En este caso yo emplearía la
estrategia de “preguntar por curiosidad”, tratando de indagar cuál es la
motivación de la alumna para no trabajar y alentándole a esforzarse. Creo que
es un caso de incapacidad asumida en el que es necesario reconocer y animar los
esfuerzos positivos, evitar la crítica y simplificar las tareas en pasos
pequeños.
Caso
2 Sara no puede dejar de hablar
Estrategia. Creo que este es un caso de atención indebida, en
el que podemos emplear estrategias como hacer una pregunta directa, pedirle que
haga alguna actividad especial, recordándole que debe apegarse a las rutinas y qué se espera de ella.
Caso 3 Josué intimida y bromea
en clase
Estrategia: Creo que
este es un caso de poder mal dirigido en el que podemos involucrarlo pidiéndole
ayuda con sus sugerencias para algunas actividades, asignándole explicar algún
tema, asignarle responsabilidades, y nuevamente apegarse a las reglas
previamente establecidas y hacerle ver lo que se espera de él. En este caso en
particular creo que es muy importante el apoyo de nuestras autoridades para
emplear un tiempo fuera, del alumno o maestro, cuando la situación sea extrema,
es decir, cuando ya se han empleado variedad de estrategias y no funcionan, no
usarlo como primera opción.
lunes, 4 de febrero de 2013
¿cómo entender la conducta de mis alumnos?
Algunas de las conductas que más enfrento en el aula son:
- Falta de atención y distracción durante la explicación de la clase.
- Pláticas entre los alumnos mientras se dan instrucciones o una explicación
- “urgencias” como ir al baño, entregarle algo a un compañero/a, maestro/a, lavarse las manos porque tienen una gotita de tinta o corrector, etc.
- Interrumpir alguna explicación para dar información “importante” al grupo o hacer una pregunta o comentario que no tienen nada que ver con la clase.
Ante todo esto, no podemos perder el enfoque de que son adolescentes, que el centro de su universo no es precisamente la clase de geografía y que la mayoría de las veces no están consientes de lo grave de sus conductas y su repercusión. Es ahí donde debemos separar conductas de personas y no hacerles sentir que sus asuntos no tienen importancia, sino que hay que buscar el momento adecuado para resolverlos.
Yo ubico todas estas manifestaciones en las primeras dos categorías
de la metas del comportamiento inadecuado; atención y poder, identifico en los
alumnos que manifiestan esa conducta una necesidad de tener la atención, no necesariamente
la mía, sino la de los compañeros, para sentir que pertenecen al grupo y son
parte importante de él; en otras ocasiones, es la atención de sus padres la que
reclaman, ya que el alumno sabe que manifestar estas conductas cotidianamente
hará que tarde o temprano sus padres se enteren y volteen su vista hacia ellos,
aunque sea para regañarlos.
En cuanto a los determinantes biológicos para la conducta
que identifico, creo que no existe ninguno de los mencionados en el artículo, a
excepción de un caso, del cual su mamá me informó que se le diagnosticó TDA y
la conducta de este alumno es la única que yo ubicaría con el objetivo de
insuficiencia puesto que constantemente repite que no puede, no sabe o que es muy
difícil realizar las tareas que tiene por hacer.
Referente a los determinantes ambientales, creo que es ahí
donde radica la motivación de las conductas mencionadas, ya que aunque no se
vean reforzadas por el maestro, los son por parte de los compañeros, y
finalmente los adolescentes persiguen la atención e identificación de sus
iguales. También creo que influye el hecho de cómo se han tratado esas
conductas en el pasado, ya que en el caso de secundaria, las repiten con cada
maestro a la expectativa de cuál será la reacción de cada uno, cuando ven que pueden
desequilibrar, enojar, a alguno de ellos tienden a repetirlo porque les parece “gracioso”.
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